30.1.07

Orgullo y prejuicio

Orgullo y prejuicio

Las palabras necias, los oídos sordos. Las despedidas austeras, las grandes esperanzas.
Le damos una nueva oportunidad a la vida, aunque parezca aturdida, de tantas vueltas que damos, en busca de nada, esperándolo todo.
Ha nacido una nueva persona, que espera que vaya a verla, y espero ver yo.
Con tranquilidad y a medias, las cosas no satisfacen lo mismo.
La pasión desbordada y sin límite, el saber que no podré dormir en calma sin ella.
La pasividad y el pesimismo de la ignorancia y la insidia contaminan mis silencios, sabiendo que todo acabará. Caminos de ida y vuelta, horas y días y semanas, entre los besos del ayer y del mañana, me queda la luna llena, que bautiza esa niña que llora y espera ver mis ojos llorar de alegría.
La vida es como es, saber y aprender que tendrás aquello que no soñaste, si nunca has soñado con nada en especial, no tienes nada que perder.
Sólo sueño con la felicidad completa, con mirarte a los ojos y ver luz de esperanza que resplandezca en mi mirada y no me deje ver tu cara ni el camino que me espera.
Con caricias que templen mi cuerpo congelado por el frío de los puñales de hielo que han convertido mi corazón en un iceberg en medio de la nada del mar del norte.
Atravesare los océanos en busca de mis alas, de aquellas alas que olvidé en el alféizar de la ventana del verano.
Llegan tiempos hostiles para la lírica.
La felicidad siempre tiene que ser compartida para ser plena.
¡Necesito velocidad!
Quiero que alguien arriesgue por mi sin consideraciones.
La vida va y viene y no se detiene.
Los cuadros espero que estén colgados a la hora establecida.
No espero tu llamada, no espero que tengas ganas de verme, no espero que vengas a quererme.
Solo espero un poco de cariño antes de que salga el sol.
Antes de que acabe este día que acaba de comenzar, espero el regreso.
Alguien con quien de día no vivir, alguien con quien de noche no morir.
Esperar o salir corriendo.
Orgullo y prejuicio.
Un sentimiento tan fuerte que invada mi vida y mis constantes vitales, que me quite el hambre, que me de la sensación de vivir a contracorriente.
Solo espero que para ser feliz no haga falta aprender a amar el sufrimiento.
Recargo mis armas, no quiero mas juegos de palabras, ni adivinanzas.
No quiero un regalo de ternura sin algo que la amarre al suelo, no quiero volar en el globo de las ilusiones desesperadas, por sentir algo venidero, vehemente y caprichoso.
De la mano del cariño anduve ausente aquella noche de enero, de tus labios bebía sin miedo, y a la vuelta de la esquina el dolor me vino de frente y me dejó las heridas abiertas de besos negros.
El tiempo se detuvo entre dos miradas esquivas y ausentes, tu semblante aparente en calma que tiznaba de seguridad el ambiente, tus piernas temblando y tu sonrisa quebrada en otra noche de augurios omniscientes.
Como si nada.
Ahora empieza o se acaba algo nuevo.
No quiero menospreciar esto, no quiero perderlo.
Quiero esperar a que reluzcas mi sonrisa, no quiero perder el filo de la navaja ni la sonrisa, quiero una oportunidad.

20.1.07

No hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo.

No hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo.
Mi amiga se siente sola en Barcelona y quiere marcharse, pero yo creo que si se siente sola aquí se sentirá sola en cualquier lugar.
La soledad es la gran enfermedad de nuestra sociedad pudiente y de caprichos tormentosos. No queremos lo que tenemos, siempre buscando lo que nos levanta el flequillo al pasar con orgullo y desafiante. Enterrados en el cementerio de las almas transparentes y decoloradas por la inalición sentimental. Que no quiero pasarlo mal, quiero coger las riendas de mi carroza de mendigo improvisada al ver en el espejo el reflejo deformado de una sombra inerte y prejuiciosa me enerva dudas del ayer.
Equivocarse consecutivamente, sin miedo a perder mas lágrimas, no aceptaré la vanidad, ni la hipocresía.
Solo el tiempo cálido de tus labios y tus manos resbalando por mi piel serán suficientes para entender que no hay nada más que perder que la soledad.
Armada hasta los dientes de inseguridad, creyendo que nada de mi pueda hacerte quedar conmigo hasta el final de los días. Queriendo más de lo necesario.
Cuando no tienes nada, cualquier cosa te puede sorprender.
Cuando tienes la preciada suerte de encontrar unos ojos que se atreven a mirar a los tuyos, sin desprecio y con toda la intención de hacerte emocionar, entonces empiezas a remontar en tu montaña mágica de ilusiones volátiles de compartir tu existencia con alguien que no se irá, que no mentirá, que no se quedará en silencio mientras le miras.
Nada más que buenas intenciones.
No quiero escribir más, quiero besarte, quiero sentirte. Quiero que vengas a compartir mi tiempo, para no perderlo más.
No quiero nadar a contra corriente, no quiero dar mas de lo que reciba.
No quiero salvarme de ningún otro infierno, ni traicionar ningún sueño más.
Solo quiero sentir sin complicaciones, de buenas maneras, tranquilamente.
Vivir sin estallar de rabia, por inocencia arrebatada a fuerza de lamentos por saber que la intuición me vuelva a fallar.
Esta vez quiero igual que siempre. Pero no voy a dejar que rasgues mi piel a tiras.
Saldré de mi casa apurada por el tiempo, llegando tarde a mi destino, con mi moto sin gasolina, y mi corazón libre de corazas, sin jaulas, sin llaves, sin secretos, sin cárceles, y lanzaré mi lazo de cowgirl para cazar al primer coche que pase por delante y dejar que me arrastre hasta allí donde estés esperándome.
Hasta las estrellas mueren.
Es fácil saber qué piensan las nuevas almas que suben a la noria de las vanidades de las lesbianas de Barcelona, piensan que todo es maravilloso porqué no lo comprenden.
La tranquilidad, la profunda comprensión, la generosidad y la simplicidad.
Nuevas expectativas, buenas expectativas, no quiero perder la cuerda que ata mi tobillo a la tabla de surf que voltea las olas que van y vienen, y siempre acaban por arrasarme.
El buen estilo es llevar ropa cómoda y cálida.
Mi estilo es escuchar a las demás y decir aquello, aconsejar, que yo hice y me salió mal.
Las arañas del pasado tejen la red de desesperación de mis avatares congénitos de ingenuidad. La rabia hace llorar profundamente, la desolación de saber que no puedes compartir mas que momentos exiguos y placenteros breves, intensos y desventurados.
No entender nada, no querer comprender, que cada vela navega en triste desvarío y desavenencia con la perpetuidad de las miradas asesinas de las insolentes piratas que desafiaron al vendaval, y quedaron heridas y rendidas, perplejas ante tanta indolencia vana y paramétrica.
La tangente que cruza el umbral de la sombra perturbada y arrebatada por la magia que algún día tuvo el coraje de visitarla y complacerla en su malestar contenido y confluido por la consternación incesante de no encontrar huellas certeras del paso firme y confundido de las lobas de nieve por la noche funicular.
La melancolía sobrevenida ante la ignorancia, la apatía diaria de no saber qué hacer, qué esperar, qué decir, qué querer.
No te llamaré si no me llamas.
No te diré nada que tu no me digas.
Pensaré bien cada cosa que vaya a decir, para ser lo suficientemente consecuente con mi devenir pausado, sosegado, desalumbrado, inerte y vertiente de sentido cohibido y afligido por la división de las prioridades de la gente en su caminar.
Qué habrá más importante que sentir la ternura en tu ser.
También es cierto que es mejor ir poco a poco, caminar con sigilo y dejar huella.
Decir cosas que nunca diría por no haber sentido lo suficiente en mi vida.
Sentir demasiado es el peligro de no tener paciencia a esperar otra desilusión.
Soy la pasajera del amor desdeñado.
De creer y padecer.

20/01/2007
*canciones para escuchar mientras leer:
Fangoria - Mis plegarias atendidas.
Dover - Let me out.
Estopa - Penas con rumba.
Bob Sinclair - Everybody moving.
Enigma - Return to innocence.
Chavela - Como la espuma.

13.1.07

Salimos de casa y cogemos el primer taxi que pasa por la calle.
Sin plan, con el mismo plan de siempre de ir y ver que pasa.
Puertas abiertas a la misma ciudad sobre la que cae el mismo cielo.
El taxista pregunta el destino y le indico que vamos a la calle Aribau 81, esquina con Mallorca, al nuevo local de chicas para hacer la primera copa "Dejavu", de una de las concursantes de Gran Hermano, que por cierto nunca hace acto de presencia.
Llegamos a la discoteca renombrada por mi sagaz amiga como "Dejabugo", como nuestro típico jamón, ya que suelen poner música española y alegre en general.
El portero me enseñó el libro que decía que leía en su puesto de trabajo, La interpretación de los sueños II de Freud. Fue un tanto sensacional ver que aquel ser condenado a la espera pudiera aprovechar el tiempo en tan enigmática lectura. También condicionó una subliminal sonrisa en mis labios al pensar que esa podía ser una más de las señales del destino. Me adentré con mi amiga en el bar aconsejándole al consumido lector que era mejor la teoría de Edipo a mi parecer, ya que me parecía algo absurdo que todos los sueños estén relacionados de alguna u otra forma con el sexo. Pero al fin y al cabo puede ser sorprendente que el señor Freud se adelantara tanto a los acontecimientos de ésta nueva y cocalizada sociedad, en la que puede que lo que antes hacíamos por amor ahora lo hagamos por dinero. Hay que dejar de consumir por capricho y acumular la menos basura posible, ese es mi deseo para el 2007.
No cambiaría jamás mi universo informal, donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial. Sólo asusta escuchar los relojes en la oscuridad.
Dentro del local empezamos a beber aprovechando el dos por uno que ofrecen en las primeras horas de la noche, esperando a que aparezca alguien con quien no dormir.
Mirando la barra y a través del espejo veo entrar mujeres ensimismadas, peripuestas y tan vergonzosas como nosotras. Los ojos no se abren por temor a compartir la soledad.
Tiempo al tiempo.
Día 25. Navidad. Sutilezas de grandezas electrizan el lugar.
Los ojos itinerantes surcan la oscuridad en busca de miradas perdidas en algún lugar.
La existencia sin sentido dentro del orden establecido. Las personas se las lleva el viento y la casualidad.
Allí en el bar del Dejavú, intentado interpretar mis sueños, acomplejada por intentar encontrar un sentimiento parecido al que surge en la relación de las personas que tienen la suerte de encontrar alguien con quien compartir su vida.
No seré yo quien contradiga al destino, porqué más de una vez lo he pretendido, pero no lo he conseguido, si tiene que ser así, así será.
Cuando empieza el contacto, se deciden por cambiar de bar. Tras los tequilas que tocan por celebrar la navidad ausente de la amistad, viene el momento de correr tras la necesidad de embaucar el corazón con otro montón más de inertes impresiones que crean magia verde y gris que se disipará. La muerte en vida de el afecto que no puede ser, aunque será. Eso pensamos todas. Por pensar que solo es un juego y acabar tirada en el suelo. El miedo al cielo. Reprimirme ya no es una opción.
La mujer que intenta entender el mundo y su hipocresía, sabiendo de antemano, que todo tiene un único hilo conductor, el placer sexual.
El otro lugar es otra novedad en la ciudad "Kiut" se llama el local en la calle Consell de cent esquina con Balmes, se recrea un ambiente exclusivo para chicas, con mil espejos y mil reflejos, buena música house y camareras siempre atentas con su sonrisa angelical.
Allí bailamos lo que pongan y bebemos lo que nos quepa. Continua el intercambio de miradas con las chicas que también cambiaron de local y comienzan las nuevas con aquellas que nos revisan al entrar. Mucha chica mona pero ninguna sola, parece ser.
La vergüenza se apodera de nosotras hasta que el alcohol de los whiskys acelera el contacto. Que si saludas a aquella que le diste el e-mail y no te ha agregado al Messenger porqué estaba muy ocupada, y mientras te giras a buscar un cigarrillo la ves intentando besar a su amiga, pues me giro yo también dos veces y beso a la que espera sentada. Resulta ser que las mujeres de Barcelona deciden marcharse cansadas de ver siempre las mismas caras, en los mismos lugares, y resulta que las mujeres de otros lugares se deciden por venir a ésta ciudad por lo mismo, y así sucede que no coinciden.
Camino hacia mi casa como hace tres noches vengo repitiendo. Tu y tu coche en la Diagonal. Yo y mi existencia en la calle que lleva a mi cama.
Analizar tanto el contexto vital no creo que sea lo más saludable, pero es lo que me queda de ti ésta noche, es lo que hay.
Ver que todo sigue igual. Que la escalera por la que se caen los sueños y rompen en mil pedacitos, sigue en el aire. Y el cielo esperará.
Al final me gustará esperar. Un poco de amor señor, sopa de amor camarera, que me muero. Orgullo y prejuicio.
Final de año en una nueva discoteca "Whip" en calle Méjico 7, cerca de plaza España.
Todas en el podium con el amenizado cotillón, copa y cigarrillo en mano, suena una canción que repica en los tímpanos y delata el corazón frustrado.
Qué más dará, si tu sientes y yo siento en éste preciso momento.
Tu tienes aquello que no tengo, yo tengo lo que te falta. Pero no es el momento, y sobran las palabras.
Desconozco qué y quién me espera, quien me busca, quien me acecha. Desconozco todo menos la soledad, mi armadura celestial contra el mar de ausencia de amores.
No quiero desprenderme de ésta sensatez que de pronto ha invadido mi corazón.
No quiero deshacerme de ti, ni dañarte, ni olvidarte. Solo quiero caminar tranquila, darte un poco de cariño que endulce tu partida.
Resultó que caí de nuevo en esos labios suaves de navidad, esos besos eran miel satinada, que esa ternura era especial y confinaron mi saber y consciencia a seguir en sus redes durante el resto de la velada.
Y resulta un nuevo año, recopilando que en España se han casado 2.550 parejas de homosexuales en el año 2006. La mayoría de chicos. Pero resulta que es mayor el número de parejas lesbianas las que deciden adoptar.
Casuística. Inspirar de nuevo otra revolución. El tiempo ajeno de nadie, sin poder elegir, te marca la identidad, la conducta inevitable, ignorando nuestra voluntad, se impone la desilusión. A fuerza de vivir se aprende a resistir.

* canciones que se pueden escuchar leyendo esto:

HABLAME - BAMBINO - CANCIONES DEL AMOR PROHIBIDO
PRICE OF LOVE - CLIENT
WHY DOES MY HEART FEEL SO BAD - MOBY
POR LA BOCA VIVE EL PEZ - FITO &FITIPALDIS
CENDRILLION - INDOCHINE

10/01/2007

webs links
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wwww.dejavubarcelona.com
dejavubarcelona@hotmail.com infoline:635369687

PUBLICADO EN REVISTA "COSMOLATINA" CALIFORNA, LOS ANGELES, EEUU. FEBRERO 2007.

JUDITH DIAZ GARCES
LUTXANA ART
lutxana@hotmail.com

7.1.07

Nada termina hasta que tu sientes que termina.

Nada termina hasta que tu sientes que termina.
Los años pasan, y todo lo de anteriores años se tiñe de aburrimiento, el amanecer de las novedades tarda en aparecer.
Palabras para no volver, para no vender mi mundo.
El delito de renacer, de remover expectativas que envenenan mi futuro.
Sembrando y regando la esperanza.
Mi corazón ciego, sedado, remendado, ya no siente igual que ayer. Los latigazos factibles que abanican mi existir, y marchitan el presente, que parece ausente de su misma sensación de latir, sin emitir sonido alguno, que no repique en ningún rincón del metro, ni estorbe la tranquilidad de la ausencia de arrepentimiento, de las flores por nacer, de las hojas por caer, de los girasoles por mirar al sol por una sola vez, y no deslumbrarse.
Cada momento debe ser sublime, de cada existencia, que es única y sensacional.
Adolece y acontece el caminar, cuando no hay sombras que acompañen.
Cuando los silencios son tan intensos y callados como las tumbas de aquellos que no pudieron respirar ni un segundo más.
Hay que ser punk y dejar de pensar, dejar de creer que algo bueno o mejor que bueno tiene que pasar si lo que parecía perfecto se aleja.
Queda poco tiempo, pero quiero perderlo.
Tengo claustrofobia auto diagnosticada.
No se porqué me da por pensar lo que pensarán los demás.
Un ojo que mira atrás y otro que deja de mirar.
La niña que se muere tirita de frío, la niña de los ojos tristes y crecidos ante la ausencia de miedo, mientras se ahoga en el fin de su delito de vivir allí donde se es vulnerable.
Los matorrales le sujetan al agua llena de cadáveres entumecidos, todo gris y marrón, tras el ciclón. Un último grito callado intentando ahogar sus penas de no saber nada de todo lo que tuvo y retuvo. Nadie es culpable. Son las cosas de la vida. Ley de vida, la única ley que no se puede infringir. No hay trampa.
Sin nada, ¿has conseguido lo que querías?.
Si te vas, brevedad intensa, acostumbrada a las despedidas.
Empezar de nuevo, ya se acabó el empezar, solo queda acabarse el tiempo.
El boomerang de la suerte, sin ver nada más que la inaudita necesidad de no querer nada. Por querer lo quiero todo. Por ver lo quiero ver todo.
No pensar en mañana, aunque es inevitable, ahora queda menos para poder pensar en mañana. El propósito de despedirme de nada, para llegar a menos. Después del suelo, la pared. No hay suficientes plumas en mis alas para volver a volar. Miedo a sentir.
La pistola que dispara tiempo en momentos compungidos, de verdades a medias, sobre mentiras, que pisan en falso y se caen rodando por las escaleras que alumbran mi corazón. Menos mal que los rifles no matan las palabras.
Corazón solitario, de serpiente arrastrada por el desierto, intentando digerir un elefante.
La soledad que construye y destruye.
Para sobrevivir en este mundo hay que ser punk.
El aire lleno de gente poco amable, resentida, niñas y especies protegidas por Greenpeace. Cuando pierda todas las partidas, durmiendo en soledad, miedo del silencio, cuando se revelan los recuerdos y me pongan contra la pared. Después de ti la pared.
Hacerlo bien y hacerlo saber. Resistiré y me rendiré.
Nunca es el mejor momento para nadie ni para nada, da la casualidad.
La estación perfecta, cuando no reconozca mi voz, vivir sin consumir demasiado, sin acumular basura innecesaria. Sin decir adiós, mientras sople fuerte la nada.
¿Qué día es hoy?
La basura no tiene nombre, vacía de ilusiones, llega la madurez en grandes cantidades.
Conducida a la fuerza al reposo sentimental. Melodías y días que empiezan junto a algo más grande, sin mentiras, sin sensibilidad. Magia sin nostalgia. Sin conciencia.
A oscuras, en la gran ciudad. Aturdidas por el absurdo, mujer absurda.
¡Ha llegado la hora!
Nuevo día, nueva semana, nuevo mes, nuevo año. ¿Nueva vida, a propósito?.
Así es la vida. La despedida se esfuma entre mis labios.
Para siempre joven, es el año de mi suicidio interactivo.
Creces cuando pierdes el miedo. Cuando nunca dejas de soñar, y la cama te da miedo.
El futuro es de los que sueñan.
Planetas desconocidos que invaden el espacio interior, todos rotando a su libre albedrío, quisiera darte un poco más de lo que te pido.
Corazón enterrado entre los barcos hundidos de mi mar.
Las sonrisas se van volando en bandada a algún lugar de un gran país, ya que ha llegado, ahora sí, de verdad el frío invierno.
Porque sangro todo lo que escribo. La pena está bailando con el llanto y cuando quiera bailará conmigo. Para cantarte lo que nunca digo.
Todo lo que ayer hice por amor, hoy lo hago por dinero.
Pintaba y escribía para expresar la ausencia, el absurdo y recordar el pasado.
Cuando los recuerdos no se van. Cuando lo pierdes todo en un momento. Envenenando.
No se si tu recuerdo me hace bien o mal.
Las tres chimeneas humean en dirección a mi. El cielo es a veces gris, a veces azul celeste. Los papá noeles colgados por el cuello de las casas y los pisos de los ilusionados. Metidos en urnas junto a sus regalos, parecen que se mueren asfixiados en su propia jaula de cristal de sorpresas.
Mi gato me mira y me castiga, me cuenta al oído que hay que disfrutar al máximo de cada momento, que hay que perfeccionar en cada cosa, que hay que sublimar, y así las espinas se derriten. Pero cuando corro vivo tan deprisa, que el tiempo se me cae de los bolsillos, y me paro un segundo, y miro atrás y no me reconozco en el espejo que recreo aprovechando las vitrinas de los escaparates de las tiendas con cristalera de la calle.
Todo gira alrededor.
Siempre me pierdo en el mismo camino. Todo pierde color, todos los hombres pueden ser Fausto. La capucha me tapa de la luz del sol.
Esperando con sombrero de copa, por si a caso hay que quitarse el sombrero.
Hay que estar preparada para la vida moderna carente de protocolo.
¿Cual es el precio del amor?
La mujer que vendió el mundo. Valentía, humildad y humanidad.
Abofeteada por la vida sin rumbo.
Los fantasmas del pasado me vienen a perturbar en mis noches frías y secas. Me traen todo aquello que consideré profundamente descortés e innecesario para mi estación de tren. Trataré de olvidar. Pero el brillo de la luz del sol me deja aturdida en mi ansiedad.
Los cuellos de la chaqueta se alzan para evitar las bofetadas por la espalda en el cuello, aunque parezca más engreída. Ando con pies de plomo, que siempre me puedo volver a equivocar. Sin ganas de volver a empezar, sin ganas de volver a soñar.
El teléfono suena y lo dejo sonar, el agua se cae y la dejo correr, el tiempo pasa y me da igual. El tren pasa y lo dejo pasar, al final me gustará esperar.
No tengo ganas de actuar. Lugares comunes conocidos y preconcebidos en mi ilusión.
Soy toda oídos. A la espera de nuevos acontecimientos. Mientras se acaba el mundo.
Que el ángel se apiade de mi y me coja antes de que me golpee contra el suelo.

**canciones perfectas para este momento:

Ana Torroja y Alex Syntek - Duele el amor.
Duo Dinámico - Resistiré.
Britney Spears - Everytime.
John Secada - Angel.
Ricky Martin y LaMari (Chambao) - Tu recuerdo.
Sergio Dalma - Todo lo que quieres.
Client.- Price of love.
Nirvana.- The man who sold the world.
Jeanne Mas - En rouge et noir.
Nena Daconte.- En que estrella estará.
- Si supieras.